Los bosques de pino de Uverito conforman el mayor bosque gestionado por el hombre en el continente americano, siendo uno de los más ambiciosos proyectos que desplegó la Corporación Venezolana de Guayana durante décadas, y que hoy parecen estar en riesgo porque hay problemas con los nuevos bosques de relevo y pareciera que hay escaso control en la explotación y comercialización de la madera.
Gustavo Montaña
Fotos Santos Martínez
El escritor y periodista español Alberto Vásquez Figueroa escribió hace más de 30 años en la obra titulada “Mañana en Venezuela” que la CVG manejaba el bosque gestionado por el hombre más grande del continente y del mundo, que en un futuro cercano representaría una de las mayores industrias madereras del planeta, cuando pasara de las 150 mil hectáreas de bosque aprovechable.
Hoy a más de tres décadas de esa profecía periodística que parecía lógica, la realidad lamentablemente no es la que soñó el prestigioso novelista, sino otra diferente, pues realmente el enorme bosque de pinos cubre gran parte del vasto estado Monagas, parte de Anzoátegui y hasta un poco del Delta Amacuro, ocupando 450 mil hectáreas aprovechables en sus dos terceras partes y aunque abundan los aserraderos y empresas del ramo, la industria maderera no tiene las proporciones esperadas y más bien la siembra de nuevos bosques, que los expertos llaman los bosques de relevo, ha disminuido en relación a la cantidad sembrada unos años atrás, dejando mucho que desear la calidad genética de las últimas generaciones de pinos resembrados.
Por si eso fuera poco, en un trabajo de campo realizado en la zona de Uverito, Chaguaramas, Macapaima y Barrancas, pareciera que hay evidencias de un manejo muy poco claro de grandes cargas de madera, lo que de alguna forma confirma los rumores de la existencia de una mafia que se ocupa de su tráfico que hace unos días fue anunciada en la web Primicias24.com y según unos comentarios hasta hicieron una nota del problema en un noticiero del canal del estado VTV, cosa que no se pudo confirmar revisando el historial de noticias de su página web.
Una carga de madera que no tiene dueño aparente
Comenzando la investigación del caso la primera sorpresa del equipo especial que envió este medio a la zona, fue toparse con una gran carga de rolas de pino de buen tamaño apilados en un gran terreno junto al puesto de la Guardia Nacional en el sector “La Campechana”, por lo cual se preguntó a los efectivos castrenses sobre la procedencia de dicha madera, señalando que se trataba de unas cargas destinadas de Masisa que se habían depositado allí porque había un conflicto con el sindicato de la empresa que no dejaba pasar la madera a la planta en Macapaima.
Conversando con la gente de Macapaima sin embargo se supo que habían estado pasando normalmente los camiones de madera de pino a la empresa, a lo cual se suma que el sindicato de la empresa no está en condiciones actualmente de paralizar la producción de esa importante empresa de origen chileno. Aunque se intentó conversar con la gente de dicho sindicato no respondieron las llamadas, aunque si dijeron los trabajadores de Proforca que sus dirigentes estaban sometidos a procedimientos judiciales y muy debilitados como aplicar medidas de presión de esa naturaleza.
Esto indudablemente que abre el camino a serias sospechas sobre el destino final de dicha madera, por lo que se conversó con dirigentes del sindicato de Proforca que vienen haciendo seguimiento y contraloría social de los despachos de madera, comentando Miguel Cedeño que se encontraban ayer en Anzoátegui averiguando sobre el origen de la madera, pues les informaron que venía de allí pero no hay claridad en las guías de las mismas; lo que en sí representa un problema.
Proforca controla la madera explotada y su transporte
Ante esta situación se conversó con técnicos de la propia empresa, antes llamada Proforca y hoy Maderas del Orinoco, que por temor a represalias no quisieron se publiquen sus nombres, quienes explicaron que hay dos procedimientos de medición controlados por peritos a los que denominan “cúbico” uno que se hace en el mismo sitio donde se talan bosques de pino y se cargan los camiones, que emiten una primera guía de la madera que les permite su traslado hasta la zona de Chaguaramas, donde se ubica la sede de la empresa.
Una vez allí otro experto “cúbico” vuelve a medir la cantidad de metros cúbicos de madera y emite la guía válida de tránsito para la madera hacia su destino final. Tales labores se realizan desde las 8 de la mañana hasta las 4.30 de la tarde que es el horario de trabajo del personal, lo que significa que de noche no hay quien emita guías ni mida la madera, por lo que se supone no deberían circular las gandolas cargadas de rolas más allá de las 5 de la tarde.
Sin embargo tanto los vecinos de Chaguaramas, como los de Macapaima y zonas circunvencinas afirmaron que es común ver transitar en la noche y hasta de madrugada gandolas cargadas de rolas de pino, lo que parece a simple vista irregular.
¿De quién será esa madera?
Tal situación no deja más una interrogante en el aire ¿De quién es esa madera entonces si no es de Masisa? Pues sin lugar a dudas que las hipótesis que surguen son suspicaces todas, pues pareciera que ese lote de rolas, que pueden apreciar en las gráficas de este trabajo, tienen un destino incierto.
En días pasados, como dijimos al comienzo, una web de noticias denunciaba la existencia de una mafia que trafica madera en los bosques de Uverito, que dados los volúmenes y particular tipo de contrabando no puede operar sin toda una amplia red de complicidad oficial.
La madera de Orinoco Wood Chips y lo que no está claro
Continuando con la investigación sobre el destino de la madera de los bosques de Uverito, la denuncia de la web señalaba que se estaban desviando una parte de la producción de rolas de pino maderables hacia esa empresa, que se ocupa entre otras cosas de fabricar pequeñas láminas de madera para los chips de equipos electrónicos, siendo su función la de producir calor dentro de ellos en ciertos procesos que requieren bioenergía, además produce astillas de madera para el mercado nacional y pellets, que son taquitos pequeños de aserrín de madera de pino aglomerados.
Al indagar el tema se supo que la empresa en cuestión se constituyó hace unos años luego de que expropiara el Estado Venezolano otra que existía allí de capital extranjero y nacional, siendo otorgada la concesión e instalaciones a quienes hoy constituyen Orinoco Wood Chips.
Según la web de la empresa “La misión de Orinoco Wood Chips CA, es la recuperación, producción, transformación, adecuación y comercialización de productos forestales en forma de astillas y pellets para la industria de la pulpa, papel, tableros aglomerados y bioenergía, elaborados y semielaborados a partir de, desperdicios, subproductos de aprovechamientos forestales y materias primas provenientes de plantaciones forestales de especies de rápido crecimiento.”
Lo que indica que ellos mismos asumen que buena parte de su materia prima son los desperdicios del proceso de explotación maderera de Uverito, lo que coincide con lo señalado por los técnicos de Proforca, que señalan que normalmente a esa planta se vendían las puntas y colas de los pinos, y las rolas completas cuando la madera había estado expuesta a los incendios forestales o zonas cercanas, que perdía la cualidad de mayor humedad que les concedía la resina de pino, disminuyendo su potencial de uso para la industria maderera tradicional.
Sin embargo según se pudo indagar, tal cosa no ocurre ahora, pues la empresa escoge la madera en los “rodales” o secciones de bosque en pie, antes de ser talados, quedándose con madera de grandes dimensiones y fresca, lo que no se adapta a la antigua norma de comercialización con ellos, teniendo un destacado consumo de madera.
Ante el hecho se visitó la planta donde se pudo observar una gran depósito de rolas de madera de pino Caribe y el ingreso de gandolas con rolas de mediano y gran tamaño, de las que se supone están destinadas a los aserraderos para producir tablas, puntales y otros materiales para la industria de la construcción de viviendas, de muebles, artesanía y demás.
Según denunciaron trabajadores de la zona, la planta está concebida para funcionar con madera de baja calidad, además de aserrín y corteza de pino, lo que no explica el ingreso continuo de camiones con madera de primera a sus instalaciones, donde se depositan centenares de metros cúbicos de rolas; y a muchos hace pensar que se están dedicando a la reventa de la misma a los aserraderos, convirtiéndose en competidora de Proforca quien le vende las rolas de pino a un precio bajo por ser un cliente de contrato de larga duración.
Las gandolas fantasmas de Uverito
Continuando con la investigación se conversó con algunos trabajadores de Proforca de los llamados “torreros”, personajes estos que tienen la misión de estar en una torre elevada por encima de las plantaciones de pino Caribe y estar pendientes de incendios forestales para reportarlos de inmediato y controlarlos antes de que destruyan grandes áreas del bosque.
Estos trabajadores de la otrora filial de la CVG, ahora en manos del Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT), tienen turnos continuos pues así lo reclama su labor de vigilancia, por ello están día y noche sobre sus torres, lo que se ha convertido en un trabajo de alto riesgo por la proliferación de bandas delictivas en esos bosques.
Sin embargo lo que comentaron fue más delicado, pues no se refiere a la presencia de delincuentes comunes, que es un mal lamentablemente muy conocido, sino a que han visto en las noches las luces de gandolas transitando por los caminos del bosque, con vehículos más pequeños escoltándoles, lo que es completamente irregular.
Lo cumbre del caso es que una oportunidad el hecho se notificó a personeros de la empresa que inmediatamente llamaron a la Guardia Nacional y en una comisión tipo comando ubicaron dos gandolas cargadas de rolas de pino y una camioneta de escolta, los Guardias llegaron exigiendo cédulas y permisos de la madera, pero al final las gandolas siguieron su camino y nadie terminó preso, aunque toda la situación es irregular desde cualquier punto de vista. El único que pagó los platos rotos fue un jefe de la empresa Proforca que estaba en el operativo, a quien votaron unas semanas después del hecho.
¿Altos funcionarios involucrados?
Ante estos cuentos se estuvo averiguando sobre las denuncias en torno a tales problemas en los bosques de Proforca, y se conoció que realmente algunos trabajadores, en su mayoría botados o perseguidos, han denunciando las irregularidades ante la empresa, autoridades militares y hasta ante altos funcionarios del gobierno nacional; incluso el pasado 11 de mayo el ministro Ricardo Menéndez del Miban y Jorge Arreaza, ministro de Ciencia y Tecnología, visitaron la sede de la empresa en Chaguaramas y comprobaron la existencia de algunas cosas irregulares, que se venían comentando hace tiempo y en las cuales se dijo que estaba involucrado el ex ministro del MAT Juan Carlos Loyo.
Por cierto que el Ministro de Agricultura y Tierras, Loyo, quien fue uno de los cabecillas de las expropiaciones de tierra en Venezuela, se desincorporó a juro de esa instancia luego de las declaraciones del primer mandatario nacional del 29 de enero de este año, quien dijo que debía dejarlo por motivos de salud, siendo nombrado en su cargo el vicepresidente Elías Jaua, quien por supuesto siguió ocupando la vicepresidencia y manifestó su respaldo a Loyo. Y posteriormente en marzo se informó públicamente que fue detenido en el Sebin por un presunto caso de corrupción, cosa que al día siguiente desmintió el mismo Jaua.
Luego de un interín de varios meses Juan Carlos Loyo, fue designado hace unos pocos días como nuevo Secretario Ejecutivo de la Comisión Central de Planificación, según se publicó en Gaceta Oficial de esta semana. Quien regresó a la alta vida pública por el apoyo de su camarada Elías Jaua.
En este caso que debería ser investigado hace tiempo, sale a la luz una y otra vez el nombre del vicepresidente de la república, que parece ser la mano que protege los movimientos poco claros en los bosques de Uverito y en la empresa Proforca, donde muchas cosas poco claras vienen pasando hace tiempo, según lo ha denunciado desde hace tiempo el sindicato de la empresa, a quien por cierto desmiente siempre un gran grupo de trabajadores y gerentes de la empresa.
La verdad queda por descubrirse, si en algún momento el Estado asume su rol de responsable de las riquezas de nuestra tierra, pues en este caso parecen salir a la luz no sólo delitos de corrupción, sino contra el medio ambiente, que son de lesa humanidad, el tiempo dirá, aunque bien lo dice un viejo adagio criollo, “entre cielo y tierra nada permanece oculto”.



